domingo, 2 de octubre de 2011

Journal intime. Foto-proyectos de 36 encuadres.

Hablar con palabras, hablar con luz... ambas cosas me suponen un cóctel bien agitado de alegría, satisfacción y alivio.

personal diary

Hoy empiezo una andanza de foto-narrativa, una especie de diario íntimo, "journal intime" captado en analógico. La idea surgió hace mucho tiempo pero no fue hasta este fin de semana que cobró forma y fecha. Recibí de mis queridos papis un paquete especial, llevaba marmeladas deliciosas de mi madre y aparte de eso 2 cámaras analógicas recién adquiridas en un mercadillo de antigüedades. 

Elijo una de ellas, una Voigtlander Vito B (del año 1955) cargada de un carrrete de Kodak Portra 400ASA para el proyecto de Journal Intime. Mi idea es disparar 36 fotos en 30 días, del 2/10 hasta el 31/10, captando mis momentos íntimos durante un mes, escenas más significativas de cada jornada. Será1 encuadre por día y tendré 5-6 de fotogramas de reserva, (con cámaras que tienen más de 50 años nunca se sabe...)

Espero seguir con ese proyecto pasados esos 36 disparos, cambiando mes a mes el tipo de película, alterando color con blanco y negro, diapositiva... 

Quiero tratar este foto-proyecto como un ejercicio de narrativa y encuadre. Iré haciendo fotografías, pero también estaré apuntando en un libreta un barrido de frases para recordar la jornada. Luego, al revelar el negativo, contrastaré las fotos y las palabras para que se fundan en una historia de mi cotidianidad. El objetivo principal, sin embargo, es encontrarle un hilo de luz al trayecto que repito cada día, desde el alba hasta el amanecer y no perderse el destello de la importancia cuando el sol cunde al horizonte de mi jornada.



Muchas gracias a Dreamflow por retratarme con mi "herramienta de trabajo";)  El empezó ayer su desafío fotográfico de "366 días". ¡Ánimo!  

domingo, 25 de septiembre de 2011

"After Dark" de Haruki Murakami. La reseña - Zoom in.

Cuando quiero "volver a mi misma" y sentirme como en casa, cuando siento angustia y quiero ahuyentarla, cuando me siento fuera de paréntesis... leo a Haruki Murakami.  Me zambullo en su mundo, una trenza de los mundos mejor dicho, cierro los ojos y "duermo" en sus historias. Hace un par de semanas volví a re-leer "After Dark" y me sentí como si estuviese visitando unos buenos amigos que desde varios años no había visto. Cuanto les echaba de menos.


Ajusté las agujas de los relojes, tic tac, tic tac... y dejé que el libro respirase a través de mí.

Sinopsis de "After Dark" 
Cerca ya de medianoche, en esas horas en que todo se vuelve dolorosamente nítido o angustiosamente desdibujado, Mari, sentada sola a la mesa de un bar-restaurante, se toma un café mientras lee. La interrumpe un joven músico,Takahashi, al que Mari ha visto una única vez, en una cita de su hermana Eri, modelo profesional. Ésta, mientras tanto, duerme en su habitación, sumida en un sueño «demasiado perfecto, demasiado puro». Mari ha perdido el último tren de vuelta a casa y piensa pasarse la noche leyendo en el restaurante;Takahashi se va a ensayar con su grupo, pero promete regresar antes del alba. Mari sufre otra interrupción: la encargada de un «hotel por horas» pide que le ayude con una prostituta agredida por un cliente. Dan las doce. En la habitación donde Eri sigue sumida en una dulce inconsciencia, el televisor cobra vida y en la pantalla empieza a distinguirse una imagen turbadora... pese a que el televisor no está enchufado.


Eri y Mari pueden ser hermanas solo de noche - en la luz del día brilla la fluorescencia de las rectas obvias que se convierten en curvas redundantes. El velo de oscuridad es lo que hace más cercanas las relaciones humanas, su falta de certeza las habilita, en la penumbra iluminada por tímidos neones se olvidan las diferencias y crecen los lazos. La invisibilidad que une a los seres humanos esparcidos por la ciudad  carnívora, les guía entre la sensación del peligro cruzada con el accidente y la oportunidad. La charla entre seres que desde las tinieblas y lo incierto construyen sus seguridades. “After Dark” es un libro del que emana una juventud disipada en dudas y estigmatizada por efectos secundarios de la soledad. Mari y Takahashi... los incomprendidos que salen de noche. Ya hace mucho dejaron de temer las tinieblas. Su joven vida tocada por la duda existencial añora el desenlace, la confrontación. Busca una conexión, quiere conjuntar, desea proceder de algún sitio, tener raíces…


El ritmo de "After Dark", una sonata nocturna, no decae ni un momento. Es una historia nacida de una serie de coincidencias entre diálogos lentos e incidentes curiosos sin embargo violentos. Murakami sirve una peripecia urbana escrita en forma de un guión, observada desde las alturas como si de un plano de película se tratase: el abanico de los puntos de vista, los numerosos ángulos y escenarios. El reloj que marca las fases de la noche y un televisor que sirve de médium que conecta los dos mundos: el onírico y el real, los solapa de tal manera que bien entrada la noche no sabremos si lo que vemos es una grabación, una vista en vivo o un reflejo.


Creo que el maestro Murakami como nadie consigue plasmar la inquietud humana crecida de la soledad entre la multitud - la soledad de incomprensión, la soledad del miedo;proveniente de outsiderismo. El autor japonés describe sensaciones oníricas en términos universales, escribiendo desde la experiencia colectiva, integrante, al mismo tiempo volviendo, dirigiéndose hacia ella. En el desvanecimiento, la agitación y el temblor de pensamiento genera la transición hacia un tiempo y un lugar distinto. ¿El refugio? El sintiempo.


Siempre cuando me sumerjo en sus novelas, estoy bien alerta para no perderme ese momento de conjugación de tiempos y superficies. A veces es como esconderse en una especie de armario giratorio, ese softspot que aparece en cada uno de su libro, 180º y gama de colores distinta. En “After Dark” es la pantalla del televisor, por ahí se desciende al submundo: 
“Dondequiera se hallen los propósitos de cada uno, también nos vemos transportados juntos, a la misma velocidad, hacia el flujo subterráneo del tiempo”.
"After Dark" es una pieza maestra. En esa melodía de jazz improvisado de mundos paralellos y paisajes espejos, donde cada el tono resuena dualismo de la fantasmagoría y el  realismo crudo, Murakami cuenta  historias de luz y sombras, de ambigüedad de la vida humana. Esas melodías  pretenden ser una definición del mundo propio, un mundo autofabricado de piezas encontradas, donde uno pueda escaparse de la soledad e inseguridad y huir hacia la tranquilidad y la autoconciencia. Somos viajeros eternos. Dice una de las protagonistas del libro que vivir es “hacer carreras con mi propia sombra….”. Todos buscamos encontrar en nuestras vidas un lugar seguro, donde sentirnos a gusto, tranquilo, en casa. Un refugio entre las tinieblas. 


Las fotos que aparecen en el post pertenecen al fotógrafo japonés Araki Nobuyoshi, son de varios albumes,"Tokyo Still Life", "Elegy" y "Tokyo Nostalgia".Fuente

domingo, 18 de septiembre de 2011

La rentrée.

Tostada me gusto más. Y aunque los hombres ya no me miran como antes, no le doy importancia a ese crucifijo. Vivo un ahora demasiado bello. Con un toque de colorete en la cara pintada de miel me alegro la jornada. Empino la espalda como un fotómetro hacia la luz de la tarde, bailo semidesnuda entre las espumas de la mar, cuento nubes en desenfoque y bordo paisajes oníricos de los granos de arena con los pies. Tostada al sol. 

Foto by: Dreamflow 

"Ahí está él, el mar, la más ininteligible de las existencias no humanas. 
Y aquí está la mujer, de pie en la playa, el más ininteligible de los seres vivos. Como el ser hu­mano hizo un día una pregunta sobre sí mismo, volvién­dose el más ininteligible de los seres vivos. 
Ella y el mar."
Clarice Lispector, "Las aguas del mar"


De dulce nadahacering, paseos sembrados por la costa y cenas a la luz de velas estaba provista mi semana en el pueblo pesquero de L'Escala. Volví ayer,  re^nacida del horizonte azul, re^compuesta de varias horas de silencio en la orilla.   
Y aunque estoy de vacaciones, todavía, siento que en 4 horas se acaba mi sintiempo. Lo echaré de menos.  He ocupado de nuevo mi sillón de lectura, he apilado los libros en la mesita de noche, he abierto las pantallas habituales... ¿Estoy aquí? Ahora sí, ahora parece que sí. 

***

Para mí, la nostalgia tiene un toque sedoso que esconde un sabor prolongado e intenso, nacido de azules conjugados por la sombra. La nostalgia cuando la música suena... aislada en sus notas profundas. 

^
Lejos del palabreo vacío, me haré una promesa íntima, una carta de amor en mi registro más pasional. Escribiré. Trabajaré. Haré todo lo que pueda, utilizaré todo el néctar de mi psyche y soma. Y más. Amaré cada una de las letras, acariciaré todos los espacios. Trabajaré mucho. Apretaré el gatillo y dispararé fotos. Cruzaré los posibles experimentos. Romperé hacía el horizonte. Miraré y veré. 

lunes, 5 de septiembre de 2011

Está llegando... 1Q84, Libro 3.

En octubre 2011 volveremos a los túneles del tiempo subterráneo iluminados por la luz de dos lunas. Hoy Tusquets Editores ha publicado la portada y la sinopsis de la última entrega de la obra maestra de Haruki Murakami. Promete. 
Esperaré impaciente el desenlace de la saga, 1Q84, Libro 3. 


A las voces de Aomame –la enigmática instructora de gimnasia y asesina– y de Tengo –el profesor de matemáticas y escritor–, se suma, en este tercer volumen de la novela 1Q84, la de un nuevo personaje, un detective llamado Ushikawa. Su última misión, encargada por Vanguardia, el misterioso culto religioso, consistió en comprobar si Aomame era digna de confianza para trabajar para el líder. Ushikawa dio el visto bueno a la joven, pero ésta los traicionó a todos, cometió un nuevo asesinato y luego desapareció. Si el detective no logra encontrarla, la venganza de la secta se abatirá sobre él. Entretanto, Aomame y Tengo, cada uno a su modo, siguen deseándose en la ausencia, buscándose –en el más puro estilo de Murakami– casi sin moverse de su sitio, aislados, quizás a punto de experimentar un giro radical en sus vidas y esperando un reencuentro que los redima... en el mundo de 1984, o en el de 1Q84, ese fantasmagórico universo con dos lunas.
No paro de preguntarme: 

¿Conseguirán Tengo y Aomame ajustar las piezas del mecanismo onírico para encontrarse? 

Y vosotros, ¿qué respuestas esperáis encontrar en la tercera parte?


Mis impresiones sobre las primeras dos entregas de la trilogía: 

domingo, 4 de septiembre de 2011

Clarice Lispector es lluvia. "Cerca del corazón salvaje".

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Veo una niña preciosa sentada en la orilla, su rizos envueltos en la humedad de las olas, sus ojos compuestos de la búsqueda del horizonte lejano. 
Veo una mujer desgastada en la vida ordinaria, hambrienta de gotas, sedienta de palabras, rabiosa y apasionada. Odiada. Desenfrenada en su obsesión por si misma. Por dibujarse. Por ser.


La mujer se busca, en vano, se adentra al pasado en pos de la niña. La niña escapa hacia el futuro, persigue olas de tempestad. Ansiosa por ser mujer. Nunca coinciden, las dos viajeras eternas. Infancia y madurez. Niña y mujer.
***

Leo a Clarice Lispector y huelo lluvia. Veo mar. Veo cielo nublado amenazando con un diluvio de versos. 
Joana. Niña. Viven en el delirio de dudas, duermen en el limbo, se alimentan de frenesí, beben gotas de rocío de la soledad… La novela "Cerca del corazón salvaje" chispea un tono muy personal, introspectivo, un diálogo íntimo más bello que he leído nunca. Es un diario, una crónica de la niña, de la mujer - bella y delicada, de un talento y una sensibilidad salvajes, de una naturaleza fuerte e irreprimible.

Sinopsis:
Cerca del corazón salvaje es el intento de construir la biografía de Joana, no el personaje central, sino uno de ellos, desde la infancia hasta la madurez, buscando la verdad interior, estudiando la complejidad de las relaciones humanas, intentando olvidar la muerte, la muerte del padre, que Joana no aceptará jamás. En esta autora, el silencio es el centro de su obra. y también, la meditación y la experimentación sobre los límites de la palabra. Nadie duda hoy de que la obra de Clarice Lispector es, en nuestro tiempo, una de las experiencias más profundas para expresar temas que nos desbordan: el silencio y el ansia de comunicación, la soledad en un mundo en el que la comunicación ficticia nos abisma en el desamparo, la situación de la mujer en un mundo creado por los hombres. Cerca del corazón salvaje es ya, en este sentido, un clásico, y su importancia no hará más que destacarse con el tiempo.
´´´
{eso lo llaman vida} 
Ellas no conocen sus fronteras, buscan esbozar los bordes de su existencia en vano, nadan en el río de dilemas. Cuando toda respuesta  falla, lloviznan páginas de lágrimas trenzadas de letras. Desde el concentrado de su frenesí caen borrasca de frases. Su literatura es como agua que diluye, una novela que aclara. Clarice. Muchas Clarice. Varias. Todas. 

Las páginas del libro son como el agua que nutre. Aviso que su humedad empapa. Hay párrafos que presagian desasosiego existencial. Hay frases que zozobran hasta el final de la página sin acariciar ni siquiera la orilla. Clarice no teme sumergir sus personajes en el pasmo y abandonarles en la duda. 


Clarice Lispector no se resume. De ahí el carácter meandroso de mi reseña. Lispector es imprescindible para todo aquel que ama a las palabras. Hay escritores cuya infinidad no se puede describir. Hay escritores que lo son. Clarice pertenece a este tribu: es una tejedora nata. Diluyó su vida entre las letras, dedicó su existencia completamente al arte de urdir los hilos de la creatividad. El arte de vivir. 

En la obra, “Cerca del corazón salvaje” Joana ha salido con el propósito de traer a casa la esencia pero no ha encontrado el camino de vuelta. Ahora dudo si alguna vez existió esa casa… y ella? Imaginación puede ser tramposa. Tanto silencio que se manifiesta en un griterío mudo. ¿Ha vuelto a casa la niña?

Leeré más y os lo diré. Tengo en la mesita de noche: “Un soplo de vida”. Dice su sinopsis:
Un soplo de vida es la última indagación literaria de Clarice Lispector y, quizá, su más intensa meditación sobre el sentido de la vida y del acto de escribir libre de toda atadura.
Muchas gracias, @gancedo por regalarme el libro e introducirme en el mundo de Clarice. Me quedo ahí... 

martes, 30 de agosto de 2011

Semana en color. Presque 29.

Casi 29. 
(Creo que) estoy des-instalando los archivos de la juventud para hacer sitio a los blue-rays de madurez. No se me da bien. Y...  no quiero llamar al servicio técnico. Hago que ya se me pasará. Aunque no se cura. Reitera. Espuma que sube. Reflejos de ayer diluvian flashes de "un futuro".

Encuadre íntimo... (presque 29)

Buceo entre los clics, excavo archivos literarios, amontono lomos de lectura, limpio objetivos. Colecciono "targets". Dibujo estabilidad. ¿Qué? Sea lo que sea, seguro no se me da bien.  Alargo los días, ahuyento las noches de somnolencia, temo-grito-lucho. Me persigue.... el presque 29. Bajaría al pozo. Aunque tenga mi gato bien localizado.

"¿Tienes 27 o 28 años? Es muy duro vivir a esas edades cuando todavía nada es seguro. Tienes mi comprensión". 
 Haruki Murakami 

Todd Hiddo: Homes at night 1951. 
Esta es la última semana subtitulada por mis 28 años. Me felicito por la serpentina de los días en color, de los negativos en blanco y negro, de las cintas en procesado cruzado y algunas diapositivas. Me dedico el post Semana en color. Links, imágenes y un ramo de palabras mías, ajenas...


Y me permito hacer desorden y postear la locura-serendipia. Un sinsentido de cosas... me sirvo un smoothie de libertad bitacoriana, un scrap-post. A nuestra salud. Na zdrowie!

"Elegir la propia máscara es el primer gesto voluntario humano. Y es solitario."
Clarice Lispektor.

Presque 29... Un escribir verdadero... 
Traerá ¿?
Pozos, lomos, montañas, miradas perdidas. 
Red tan serena, desenredarme quiero aquí. 
 La luz cegadora flirtea con la tenue oscuridad, se gustan, yo...  yo bailo sin parar. 
Me pican los pies. La pomada anti-disturbios. 
Aplicar una gota. Sí, a mi alma.
 Quelqu'un, quelque chose... 


Lieko Shiga. White mountain 

Scarlett Hooft Graafland: ‘You Winter, let’s get divorced’

"Hope there's someone - Who'll set my heart free - Nice to hold when I'm tired"
Anthony &The Johnsons 

"veo-leo":
Foto. Mujeres. Otros. http://www.jeanloupsieff.com/
Libros, todos. http://www.goodreads.com/
Polonia. Revista http://www.przekroj.pl
Libros. Pequeños. http://www.livredepoche.com
Foto. Luz y personas. http://www.liekoshiga.com
Foto. Luz y casas. http://www.toddhido.com



"Yo no tengo idea, sólo tengo palabras y silencios".
Marguerite Duras
 

[Aviso: este post sufrirá alteraciones] 

jueves, 25 de agosto de 2011

Fetichismos literarios 3: The Ice Book.


"El sueño" por Jorge Luis Borges 

Si el sueño fuera (como dicen) una 
tregua, un puro reposo de la mente, 
¿por qué, si te despiertan bruscamente, 
sientes que te han robado una fortuna? 

¿Por qué es tan triste madrugar? La hora 
nos despoja de un don inconcebible, 
tan íntimo que sólo es traducible 
en un sopor que la vigilia dora 

de sueños, que bien pueden ser reflejos 
truncos de los tesoros de la sombra, 
de un orbe intemporal que no se nombra 

y que el día deforma en sus espejos. 
¿Quién serás esta noche en el oscuro 
sueño, del otro lado de su muro?



"The Ice book" es un minúsculo teatro recortado de un libro en formato pop up, pintado con luz e imagenes en stop motion, revivido con sonidos fantásticos y fotografías hilarantes. Entra en el mini-universo onírico hecho de papel e ilusiones ópticas. Sueña. Divaga. Duda. Vive... 



The Ice Book (HD) from Davy and Kristin McGuire on Vimeo.



La página web del proyecto: http://www.theicebook.com/Home.html

miércoles, 24 de agosto de 2011

Amor, herejía... Citas de Milan Kundera.


"Jean-Marc miraba a Chantal, cuyo rostro, de pronto, se iluminó con una secreta alegría. No tenía ganas de preguntarle cuál era el motivo, contento con sabotear el placer de mirarla. Mientras ella se perdía en imágenes cómicas, él se decía que Chantal era su único vínculo sentimental con el mundo.
(...) Ella y nadie más lo sacude de su indiferencia. Sólo por mediación suya es capaz de compartir"
***
[Chantal] " Se dijo entonces que su amor por Jean-Marc era una herejía, una transgresión de las leyes no escritas de la comunidad humana, de la que iba alejándose; se dijo que debía mantener en secreto la desmesura de su amor para no suscitar la enconada indignación de los demás".

Texto: "La identidad", Milan Kundera, Maxi Tusquets
Foto: Lieko Shiga, "Chiako", web : http://www.liekoshiga.com/

lunes, 22 de agosto de 2011

Han hurgado en mi intimidad. Reseña de "La Identidad" de Milan Kundera.

siempre resultaré demasiado personal... 

***
Milan Kundera ha estado en mi piso. Ha hurgado en mi intimidad, ha removido mi ropa interior… Ha mirado los libros que leo, los discos que escucho. Incluso ha tirado por el suelo mis vestidos favoritos, ha gastado el perfume de rosas. Lo ha descompuesto todo. O quizás lo ha puesto en su sitio. 
"La identidad", ese puzzle de nimiedades, ese mosaico cambiante e inseguro, esa mascarada de pluralidades cantada a dos voces, a dos chirridos del pánico - Chantal y Jean Marc, una pareja de amantes. 


Sinopsis: 
 Chantal y Jean-Marc viven juntos en París y se quieren, se quieren tanto que incluso parecen confundirse. Y es que, a veces, se dan situaciones en las que, por un instante, ninguno de los dos parece reconocerse, en el que la identidad del otro se disuelve y, de rechazo, duda de la suya propia. Todo el que ama, todo el que convive en pareja, lo ha vivido alguna vez, porque lo que más teme en el mundo quien ama es «perder de vista» al ser amado. Pues eso es lo que, poco a poco, va a empezar a ocurrirles a Chantal y a Jean-Marc. Pero ¿en qué instante, ante qué gesto y en qué circunstancia precisa comienza ese aterrador proceso? Kundera atrapa al lector en el pánico que acompaña ese instante de extravío y éste ya no tendrá más remedio que adentrarse en el laberinto que recorren Chantal y Jean-Marc y en el que más de una vez deberá cruzar la frontera de lo real y lo irreal —o entre lo que ocurre en el mundo exterior y lo que elabora una mente en solitario.

"Los hombres ya no se vuelven para mirarme", dice Chantal. Lo repito yo, cada vez con más frecuencia. Como si tuvieran que mirarme para ser testigos de mi feminidad, como si fuesen mi re-afirmación... para que no cese de existir. Chantal es una mujer que olisquea nostalgia en momentos de la celebración más intensa del amor, entre un gemido y otro. Es una mujer que teme, que en la oscuridad de un párpado perderá la única seguridad de su vida - su amante. Resuena por esa grandiosa novela de Kundera, nuestra necesidad de estar atados al otro cuerpo, de acogernos a su fundamento, mantenernos en su pedestal a pesar de lo aburrido de las décadas convividas y la idiotez del paso de tiempo. 

Kundera aplica un regocijo amoroso bien sádico con la pareja, la somete a una serie de chistes y engaños epistolares varios - notas de amantes postizos que se supone que han de reivindicar la existencia de ambos, quizás depurar su relación. No hacen más que peligrarla, casi la aniquilan. Los amantes de Kundera quieren proteger y sentirse protegidos. Quieren ser espejo uno para el otro, quieren ser su definición. Todo ese amargo paripé, esa decaída solo sirve para volver a subrayar la verdad de siempre: lo único seguro y verdadero en ese mundo es el amor. Solo el amor perdura para oponerse a la presión de mañana.

Dicen los críticos que Kundera siempre re-escribía el mismo libro, pero, en realidad, lo único que hacía , era escribir sobre la vida -  construía dramas desde el gran cariño para sus personajes, porque igual como ellos, sentía como lo vacío se deslizaba en su día a día. Aunque no quería darse por vencido, sabía que era inútil divagar más. Buscaba, maduraba pociones contra todos los dolores de la existencia. Al final, siempre le quedaba poco más que el amor. 

Sé que Kundera ha estado en mi piso, que ha mirado de reojo las sábanas. Ha mirado a través de mí. Sabe perfectamente como me siento, lo que temo, puede con facilidad recitar la escala de mis miedos. Nuestros miedos. Nosotros, los que miramos cada día espejo para comprobamos si todavía estamos “aquí”, para ver si seguimos siendo como éramos ayer, siempre nos equivocamos y no paramos de decir que no pasa nada… Tememos al tiempo, llenamos nuestros días con miedo a desvanecer, buscamos eternidad en la mirada de nuestras parejas, buscamos inmortalidad en las cavernas de los placeres eróticos... Añoramos respuestas a las preguntas que odiamos pronunciar. 


Kundera ha estado en nuestros pisos, sabe el dolor del puño cerrado bajo la almohadilla cada noche – conoce ese miedo a parpadear, el miedo a desvanecer o peor aún… a no reconocerse el día después.


***
Ahora recomiendo crujir con el filme "La doble vida de Verónica" by K. Kieslowski.


jueves, 18 de agosto de 2011

"Cosmópolis". Don DeLillo y las ratas.

Le llaman "el poeta de la paranoia". Y él escribe sobre las ratas, ratas urbanas que viven en las celdas de cristal. Queridos lectores:  Don DeLillo y "Cosmópolis" 


La rata urbana de Don DeLillo vive entre el mugre humano en una torre de diseño. El roedor americano de Don DeLillo lee poesía en sus ratos libres, pero sólo si es aplicable en piezas de pocos versos, escucha rap en el ascensor derecho y disfruta de la música clásica en el izquierdo. La rata fornica a diestro y siniestro. Maldice y se rebosa en soberbia, se retuerce en el pozo de nihilismo, nos mira desde arriba con una sonrisa malévola. La rata  pija de Don DeLillo es un millonario Eric Parker que decide teatralizar una de sus jornadas emprendiendo una verdadera odisea para cortarse el pelo. La rata moviliza media empresa para atravesar con su limusina la metrópolis, repartiendo desmesurada repugnancia por las calles, allá por dónde pasa. Todo eso durante una jornada crucial para la vida neoyorquina, la visita del Presidente.

Es un día del abril allá por 2000. 
 La rata deviene la moneda legal. 

Eric lee este verso de Zbigniew Herbert (un excelente poeta polaco), se levanta para constatar entre risas que su asqueroso imperio peligra, porque, por la primera vez en su vida, el curso de una moneda se curvó en contra de sus cálculos.  El yen y su rebelión suponen tal morbo para Eric el millonario que se decide dar la última patada de su prepotencia. 

Don DeLillo le conduce entre el bullicio de la gran metrópolis de NY, donde el murmullo de la tecnología y el grito de broker se unen en un espasmo apocalíptico. Donde abunda violencia, donde raja el aire el ruido ensordecedor. Eric traspasa lentamente la ciudad de 1001 pecados, la ciudad que adora a la Nada, la urbe de Nueva York.
Don DeLillo muestra ser en todo tiempo un gran conocedor de la metafísica urbana. Me sobrecogió lo acertada y depresiva que resultó ser esta autopsia de Nueva York, una ciudad moderna, entregada a dinero, aplastada por la sed de consumismo, un enorme vertedor de vidas vacías.
Don DeLillo muestra la rata en la cima financiera por la mañana, tan vertical, tan erguida y llena de auto-confianza. La rata, Eric, esa misma noche morderá la tierra sucia, entre escombros de su potencia reirá por lo bajo por la última vez. Y luego... el futuro despiadado aplastará su horizonte para siempre.



Tengo un problema con Don DeLillo y radica en la ambigüedad de las sensaciones que me produce. Adoro ese rechazo instantáneo del primer contacto, un gesto de autodefensa de mi mente, que se ve suplantado enseguida por una mezcla de esmero y respeto. Su prosa me fascina, parece habitar en ese espacio indefinido que nadie sabe encontrar aunque todos queremos confirmar que existe… Ese nicho donde conviven lo radicalmente posmoderno, despojado, rancio por un lado y por el otro, brota el frescor de una prosa tersa y suave… Don DeLillo es caótico y confortante, desconcertante y sutil. Provoca y acurruca. Y siempre te deja sin consuelo. Te ahoga en el vaso de pena. Te atraganta con la desesperanza. No te rescata.. Utiliza un arma muy poderosa: amenaza con el tiempo pero nunca juega sucio, siempre tan sincero y analizador. Siempre gana, porque se lo entregas todo. Al maestro de tiempo.

***

 Mi primer encuentro con Don tuvo lugar hace un par de meses cuando leí “Punto Omega” cuyos efectos secundarios perduran en mi alma lectora hasta hoy y ojalá nunca se apaguen. Todavía no me veo lo suficientemente madura como afrontar su reseña, lo más probable leeré de nuevo esa obra maestra para tartamudear mi opinión. Me he atrevido con “Cosmópolis”, la vi más...accesible (¿?) El mensaje de Punto Omega es tan envolvente, tan neblinoso… que asusta.

Tiene razón Don Delillo:

"La vida es demasiado contemporánea"