Konbanwa. Ha llegado... el día Q. Y el cuarto post del ciclo "6 días con Haruki" - la reseña de "1Q84" de Haruki Murakami. Para sintonizar, una de mis lomo-paranoias que chamusca el tema de la entrada de hoy - mi versión de la portada del libro.
Chic@s, espero no decepcionar hoy.
He oído y he leído últimamente mucho de los
“guiños de Murakami”, que si bebe de Orwell que si teme a Gran Hermano. Señores, no es ninguna Eureka, Murakami nos soltaba “guiños” desde siempre, a lo largo de toda su obra, cada libro está repleto de alusiones musicales, cinematográficas y otras… Lo que ocurre es que el pestañeo de “
1Q84” es otra cosa. Porque esta vez Murakami guiña y sonríe - con malicia, inquietamente. Confieso, he devorado la Primera Parte de
“1Q84” de Haruki Murakami...
He saboreado el preludio de la trilogía cósmica - "la obra maestra" - susurraban las fuentes de Internet. Y coincido: si el hilo transgresor continua su trayectoria en la segunda y la tercera parte… de un modo tan especial, complejo y líquido como lo hace en la primera, puede que estemos ante la obra que lleve a Haruki a premios Nobel. Con éxito.
Sinopsis:
En japonés, la letra q y el número 9 son homófonos, los dos se pronuncian kyu, de manera que 1Q84 es, sin serlo, 1984, una fecha de ecos orwellianos. Esa variación en la grafía refleja la sutil alteración del mundo en que habitan los personajes de esta novela, que es, también sin serlo, el Japón de 1984. En ese mundo en apariencia normal y reconocible se mueven Aomame, una mujer independiente, instructora en un gimnasio, y Tengo, un profesor de matemáticas. Ambos rondan los treinta años, ambos llevan vidas solitarias y ambos perciben a su modo leves desajustes en su entorno, que los conducirán de manera inexorable a un destino común. Y ambos son más de lo que parecen: la bella Aomame es una asesina; el anodino Tengo, un aspirante a novelista al que su editor ha encargado un trabajo relacionado con La crisálida del aire, una enigmática obra dictada por una esquiva adolescente. Y, como telón de fondo de la historia, el universo de las sectas religiosas, el maltrato y la corrupción, un universo enrarecido que el narrador escarba con precisión orwelliana.

Mujer contra Hombre. Mujer a Hombre. Mujer y Hombre. Duelo y dúo primario.
No hace falta buscar más allá y agitar surrealismos, Murakami siempre hace división entre el mundo femenino y el mundo masculino - para él, las dos superficies se rozan pero existen simultánea-mente, son paralelas… En 1Q84 esa dicotomía cobra forma un tanto excepcional – hay dos hilos argumentales, dedicados a Tengo y a Aomame. ¿Los hará trenza, nuestro querido Haruki? Espero supongo sé que sí.
La historia que dibuja Murakami, quasi policíaca, tiende a lo "Lost". En el juego de niveles y voces, entran los misteriosos Otros, "Little People". La acción enreda acerca de las palabras selva, montaña, rituales, utopías y sectas… Murakami en su estilo tan característico cuenta y narra, sin prisa, dos historias paralelas, que se van acercando cada vez más, alineando y complementando. Tengo y Aomame, Aomame y Tengo. Ellos crean un collage contrastado de almas e inquietudes, de añoranzas y soledades. Sus historias forman un colchón apelmazado de experiencias y sensaciones improbables/fantasmales pero reales.
Misoginia enmascarada, mucho Freud camuflado. Noche. Sexo. Copas. Soledad y tranquilidad. Sencillez. Sufrimiento. Aislamiento. Con “1Q84” volvemos a la formula de siempre, descendemos a los orígenes. Me gustaría saber cuánto de Haruki hay en Tengo – autor clandestino, el ghost-writer… que crea sus obras y correcciones allí por los años 80. Yo la hija de los 80's aprecio ese ambiente kitsch que se respira el libro…
Dos Lunas. Little People.
También hay elementos novedosos y algo chocantes:
Artes marciales y matemáticas. Ojo ¡! Dolor y violencia. Misión. Condición humana. Abuelo Freud desmarañado.
¡1Q84! Es un libro que parte a pequeños pasos, con pereza, detenidamente, pero no saber cuando empieza a trotar, a correr…
Vigila esta lectura, te hará añicos.
Dicen que Murakami escribe y crea sus mundos de tal manera que siempre encontramos en sus novelas a nosotros mismos: en las escenas singulares, en el modo de describir las sensaciones, en los recortes de personas, en el olor de sentimientos. No podría estar más de acuerdo. Me he paseado por la plataforma de 1Q84 con seguridad, mis ojos han recorrido con esmero sus llanuras y recovecos... Hace mucho que no disfruto tanto con una lectura.
En su originalidad reside la universalidad, en su excepcionalidad se esconde su esencialidad. Esta novela es el maravilloso testimonio de lo que nace de “cuerpo sano y mente insana" de nuestro Maestro.
Leer este libro es cómo volverse a enamorar de su prosa… re-caer. Murakami se reinventa, nos guía por los senderos ya conocidos, los hechiza casi familiares. Y cuando nos confiamos y despistamos, resulta que acabamos en una explanada mágica, surreal…
¿Qué nos depara en este claro alternativo? Supongo que la segunda parte de 1Q84 lo desvelará…
Pronto su reseña.
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5 suspiros
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