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jueves, 25 de agosto de 2011

Fetichismos literarios 3: The Ice Book.


"El sueño" por Jorge Luis Borges 

Si el sueño fuera (como dicen) una 
tregua, un puro reposo de la mente, 
¿por qué, si te despiertan bruscamente, 
sientes que te han robado una fortuna? 

¿Por qué es tan triste madrugar? La hora 
nos despoja de un don inconcebible, 
tan íntimo que sólo es traducible 
en un sopor que la vigilia dora 

de sueños, que bien pueden ser reflejos 
truncos de los tesoros de la sombra, 
de un orbe intemporal que no se nombra 

y que el día deforma en sus espejos. 
¿Quién serás esta noche en el oscuro 
sueño, del otro lado de su muro?



"The Ice book" es un minúsculo teatro recortado de un libro en formato pop up, pintado con luz e imagenes en stop motion, revivido con sonidos fantásticos y fotografías hilarantes. Entra en el mini-universo onírico hecho de papel e ilusiones ópticas. Sueña. Divaga. Duda. Vive... 



The Ice Book (HD) from Davy and Kristin McGuire on Vimeo.



La página web del proyecto: http://www.theicebook.com/Home.html

miércoles, 20 de julio de 2011

Los libros son mi aliento Nº 1. De fetiches literarios y otros chismes.

Locura total para una fan de libros y fotos por partes iguales. Click. Insania total. Click. Chisme literario.Click. Camara enmascarada. Click. Secreto. Click. La he descubierto en una librería y he enloquecido. Click. Encima este verde turquesa vintage, las orejas de un bambi, su origen japonés y el nombre ruso "Kozika" que estrena con orgullo. Y sobretodo... el impecable y autentico diseño que emana el encanto de un libro de oraciones. Para más inri, utiliza película - ya que es una cámara analógica,  y además de lo más raro que hay, el formato 110. No digo nada más. La muestro: la cámara-libro, la culpable.


En la página web de este aparato tan pintoresco podéis encontrar una presentación exhausta de la book camera, con fotos-samples incluidas. Aquí os dejo el link:  http://www.superheadz.com/kozika/index.html


A los apasionados les gustará oír que superheadz ofrece el diseño rojo, con un toque más folk todavía, un diseño inspirado en el estilo matrioshka cruzado con elementos florales para conseguir una obra perfecta: "Botanika".  Aquí el enlace para sondear la book camera red: http://www.superheadz.com/bookcamera/


Me he reservado también algo para los más atrevidos, los eclécticos con tendencias bricolaje - un enlace especial que proporciona el step by step para realizar una original funda para la cámara de fotos.  Y ahora viene lo interesante: de un libro. Sé que más que de fetichismo, puede que se trate de un brote de libro vandalismo. Aún así considero el tema de reciclaje la mar de interesante e digno de exponer. #hedicho

El prometido enlace al post sobre foto-funda: http://content.photojojo.com/diy/hidden-hollow-book-camera-case/
***

Dijo Fiódor Dostoievski:
Los libros son mi aliento, mi vida y mi futuro.
Conmigo pasa lo mismo: el susurro de las páginas, el perfume de la lectura y el hilo vociferante de variopintas historias literarias me acompaña allá a dónde voy. Soy una amateur alocada cuando se trata del arte del libro. He pensado compartir todos esos descubrimientos oscilantes al mundo de libro en el blog antes que saturar mis agendas con toneladas de apuntes y enlaces. Cuando me topé con Kozicka no pude esperar más - era la señal. No encontraba el nombre para el apartado, había pinchado cachivaches literarios, fetichismo literario, pero todo sonaba algo drástico... Hasta me acordé de la cita de Dostoievski.
Ahora sí, ya puedo inaugurar la nueva sección del blog: 


"LOS LIBROS SON MI ALIENTO"

Btw... ya se cuece la segunda entrega: hablará de libros en desuso y su segunda vida;) 

domingo, 10 de julio de 2011

Despertarse. Escribir. Mi primer encuentro con Marguerite Duras.


Un escritor es algo extraño. Es una contradicción y también un sinsentido. Escribir también es no hablar. Es callarse. Es aullar sin ruido.
Marguerite Duras convocaba el espíritu de la escritura y lo moldeaba a su antojo. ¿O era el espíritu que rugía en ella y la poseía? En cualquier caso, eran inseparables y de esa unión nacía una belleza de verso capaz de trastornar al lector más insensible. 
Era una persona maravillosa, tanto que dejó un preciso testamento de su taller de la escritora - unos ensayos recopilados en "Escribir", (en España ed. Fabula Tusquets). 
***
Leer a M. Duras es dejar que nos atraviese una descarga que agita el pensamiento entumecido. Es bailar a su ritmo, es someterse a un mareo constante. Al acabar la lectura nos encontraremos algo inquietos, inseguros, distintos. 
Marguerite conoce la brujería de palabras que sacuden y transmiten verdades que despiertan sed de más. Para ella, escribir es una maldición. Escribir es sembrar bondad. Escribir lo es todo. 
Alrededor de la persona que escribe libros siempre debe haber una separación de los demás. Es una soledad. En la soledad del autor, la del escribir...Esta soledad real del cuerpo se convierte en la, inviolable, del escribir...
La francesa habla de la escritura como de algo absoluto. Celebra la palabra escrita que pretende llevarnos de viaje empinado al centro del ser humano, de su piedad y de la locura, de su ardor y su frialdad. Leer a Duras es entrar en el mundo del escritor, romper su caparazón superficial y rasgar el fuero interno. Es estremecerse.

En “Escribir”, un caleidoscopio muy personal de pensamientos no domados, Duras declina la existencia y conjuga los universos.
Crea un ganado de palabras, lo deja libre en las explanadas lisas de papel para que se pastee, para que se reproduzca, para que se convierta en ese paisaje mágico y etéreo aunque macizo … la escritura.
Cuando yo escribía en la casa todo escribía. La escritura estaba en todas partes...Eso hace salvaje la escritura. Se acerca a un salvajismo anterior a la vida. Y siempre lo reconocemos, es el de los bosques, tan antiguo como el tiempo. El del miedo a todo, distinto e inseparable de la vida misma. Uno se encarniza. No se puede escribir sin la fuerza del cuerpo. Para abordar la escritura hay que ser más fuerte que uno mismo, hay que ser más fuerte que lo que se escribe...

Bendito sea el día cuando me hablaron de Marguerite Duras.  Sus ensayos de “Escribir” han marcado un antes y un después en mi vida. Todavía siento la serie de estímulos agudos que llevó al hormigueo de los dedos. Cuido el recuerdo del escozor de sienes del que nacieron las ganas incomprendidas de crear, de formar, de pertenecer. Gracias, Marguerite… 

Gracias por despertarme.



domingo, 16 de enero de 2011

Postres literarios. "Cada siete olas" de Daniel Glattauer.

Tipo de plato: postre literario
Para: 1 persona o 2 ¿?
Sabor: dulce, picarón 
  • un kilo de harina literaria de buen costal... para que los personajes crezcan pulcros y esponjosos
  • un puñado de azucar, para darle al libro ese toque dulce y romanticón que a tantos de nostros nos gusta
  • una pizca de acidez, para equilibrar la experiencia
  • una gota de vino dulce embriagador
  • un vaso de agua cristalina de estilo puro, directo y fresco
  • un buen paquete de levadura de talento
  • una fina capa de azucar glacé, refinado y brillante



hornear a temperatura glatteuriana 
conservar en un sitio cálido y cómodo
***
listo para servir...listo para deleitar

"Cada siete olas", la continuación del bestseller "El viento del norte" de David Glattauer, es un postre bastante apetitoso. Me duró un viaje de avión - justo lo que se tarda en llegar desde Barcelona a Cracovia (una ciudad en el sur de Polonia) - mi vuelo navideño de 3 horas. 
Tenía mis preocupaciones en cuanto a este libro. Emmi, la pro femenina de la epopeia epistolar ya desperdiciaba e-mails en el primer tomo de la aventura Glattaueriana. Mucho temía yo que su creación en el segundo tomo va a resultar en un fracaso total de la relación, de la pareja y del libro... sino la serie literaria. Glattauer debe ser un tío cuerdo además de un autor ingenioso porque su segunda parte antes que a plato recalentado sabe a un plato re-inventado. Una receta madurada. Eso es: más sencilla, más concisa y sobre todo... conclusiva. "Cada siete olas" no sacia apetito, lejos de un manjar como mucho resulta un postre. Una lectura simple pero conmovedora, muy real y natural por lo artificial y online que puede parecer. Ideal para leer en una tarde ñoña - con acompañamiento de una copa de néctar preferido.
Para mí, la lectura "Cada siete olas" produce la misma sensación que un mordisco de chocolate negro puro relleno de mermelada de naranja amarga con especiado de guindilla. Sabor perdurable e intenso. 
¡Buen deleite!



Para los que no saben de qué estoy garabateando, os dejo la sinopsis-intro:

  1) ¿Ya conoces a Emmi Rothner y a Leo Leike? Entonces es que has leídoContra el viento del norte, la inusual historia de amor en que dos personas que jamás se han visto se enamoran perdidamente por e-mail.
2) ¿Opinas que los enamorados se merecían verse personalmente, aunque fuera sólo una vez? Comienza a leer Cada siete olas.
3) ¿Te dispones a abrir este libro sin conocer Contra el viento del norte? Aquí tienes el equipaje necesario: Leo Leike vuelve de Boston tras poco menos de un año. En casa lo esperan noticias de Emmi Rothner. Ambos se dan cuenta de que sus sentimientos no han cambiado y piensan que quizá deberían verse una vez en persona. Pero Leo ha empezado una relación y Emmi sigue casada…