Cuando quiero "volver a mi misma" y sentirme como en casa, cuando siento angustia y quiero ahuyentarla, cuando me siento fuera de paréntesis... leo a Haruki Murakami. Me zambullo en su mundo, una trenza de los mundos mejor dicho, cierro los ojos y "duermo" en sus historias. Hace un par de semanas volví a re-leer "After Dark" y me sentí como si estuviese visitando unos buenos amigos que desde varios años no había visto. Cuanto les echaba de menos.
Ajusté las agujas de los relojes, tic tac, tic tac... y dejé que el libro respirase a través de mí.
Sinopsis de "After Dark"
Cerca ya de medianoche, en esas horas en que todo se vuelve dolorosamente nítido o angustiosamente desdibujado, Mari, sentada sola a la mesa de un bar-restaurante, se toma un café mientras lee. La interrumpe un joven músico,Takahashi, al que Mari ha visto una única vez, en una cita de su hermana Eri, modelo profesional. Ésta, mientras tanto, duerme en su habitación, sumida en un sueño «demasiado perfecto, demasiado puro». Mari ha perdido el último tren de vuelta a casa y piensa pasarse la noche leyendo en el restaurante;Takahashi se va a ensayar con su grupo, pero promete regresar antes del alba. Mari sufre otra interrupción: la encargada de un «hotel por horas» pide que le ayude con una prostituta agredida por un cliente. Dan las doce. En la habitación donde Eri sigue sumida en una dulce inconsciencia, el televisor cobra vida y en la pantalla empieza a distinguirse una imagen turbadora... pese a que el televisor no está enchufado.
Eri y Mari pueden ser hermanas solo de noche - en la luz del día brilla la fluorescencia de las rectas obvias que se convierten en curvas redundantes. El velo de oscuridad es lo que hace más cercanas las relaciones humanas, su falta de certeza las habilita, en la penumbra iluminada por tímidos neones se olvidan las diferencias y crecen los lazos. La invisibilidad que une a los seres humanos esparcidos por la ciudad carnívora, les guía entre la sensación del peligro cruzada con el accidente y la oportunidad. La charla entre seres que desde las tinieblas y lo incierto construyen sus seguridades. “After Dark” es un libro del que emana una juventud disipada en dudas y estigmatizada por efectos secundarios de la soledad. Mari y Takahashi... los incomprendidos que salen de noche. Ya hace mucho dejaron de temer las tinieblas. Su joven vida tocada por la duda existencial añora el desenlace, la confrontación. Busca una conexión, quiere conjuntar, desea proceder de algún sitio, tener raíces…
El ritmo de "After Dark", una sonata nocturna, no decae ni un momento. Es una historia nacida de una serie de coincidencias entre diálogos lentos e incidentes curiosos sin embargo violentos. Murakami sirve una peripecia urbana escrita en forma de un guión, observada desde las alturas como si de un plano de película se tratase: el abanico de los puntos de vista, los numerosos ángulos y escenarios. El reloj que marca las fases de la noche y un televisor que sirve de médium que conecta los dos mundos: el onírico y el real, los solapa de tal manera que bien entrada la noche no sabremos si lo que vemos es una grabación, una vista en vivo o un reflejo.
Creo que el maestro Murakami como nadie consigue plasmar la inquietud humana crecida de la soledad entre la multitud - la soledad de incomprensión, la soledad del miedo;proveniente de outsiderismo. El autor japonés describe sensaciones oníricas en términos universales, escribiendo desde la experiencia colectiva, integrante, al mismo tiempo volviendo, dirigiéndose hacia ella. En el desvanecimiento, la agitación y el temblor de pensamiento genera la transición hacia un tiempo y un lugar distinto. ¿El refugio? El sintiempo.
Siempre cuando me sumerjo en sus novelas, estoy bien alerta para no perderme ese momento de conjugación de tiempos y superficies. A veces es como esconderse en una especie de armario giratorio, ese softspot que aparece en cada uno de su libro, 180º y gama de colores distinta. En “After Dark” es la pantalla del televisor, por ahí se desciende al submundo:
“Dondequiera se hallen los propósitos de cada uno, también nos vemos transportados juntos, a la misma velocidad, hacia el flujo subterráneo del tiempo”.
"After Dark" es una pieza maestra. En esa melodía de jazz improvisado de mundos paralellos y paisajes espejos, donde cada el tono resuena dualismo de la fantasmagoría y el realismo crudo, Murakami cuenta historias de luz y sombras, de ambigüedad de la vida humana. Esas melodías pretenden ser una definición del mundo propio, un mundo autofabricado de piezas encontradas, donde uno pueda escaparse de la soledad e inseguridad y huir hacia la tranquilidad y la autoconciencia. Somos viajeros eternos. Dice una de las protagonistas del libro que vivir es “hacer carreras con mi propia sombra….”. Todos buscamos encontrar en nuestras vidas un lugar seguro, donde sentirnos a gusto, tranquilo, en casa. Un refugio entre las tinieblas.
Las fotos que aparecen en el post pertenecen al fotógrafo japonés Araki Nobuyoshi, son de varios albumes,"Tokyo Still Life", "Elegy" y "Tokyo Nostalgia".Fuente