Make love... a todas horas/ estrujando cualquier coordinada espacio-tiempo...
y yo digo: "fresón, ¡tq!..."
"Una parte de la vida se basa en encontrar a una persona esencial que comprenda nuestra historia. Pero elegimos mal demasiado a menudo. (...)Aquellos que se vuelcan verdaderamente pueden ser divididos en dos categorías: los que nos comprenden y los que perdonan nuestros peores defectos. Raramente encontramos a una persona capaz de hacer ambas cosas."
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| Electro_abuelo. |
“Para mí, el cine es un deseo muy fuerte de casar imagen y sonido. Cuando lo consigo, tengo un verdadero escalofrío. Y la verdad es que no estoy seguro de buscar otra cosa que ese escalofrío.”
“¿Cómo consigue Murakami hacer poesía cuando escribe de la vida y las emociones contemporáneas? Me rindo de admiración.”
Independent on Sunday
"(...)La ficción de Murakami se ha vuelto cada día más relevante para entender el confuso mundo de nuestro hoy, y en esta vuelta, su arte y su pluma-bisturí se muestran más refinados y precisos que nunca".
"Leer a Murakami es una experiencia transformadora, es adentrarse en un bosque, bajar a un pozo, pasear por un sueño, cavar una zanja…"
"(...) el mayor logro de Murakami radica en el humor y la lucidez con los que aborda hasta los momentos más angustiosos de su relato."
"Por decirlo de la forma más sencilla posible, para mí escribir novelas es un reto, escribir cuentos es un placer. Si escribir novelas es plantar un bosque, entonces escribir cuentos se parece más a plantar un jardín. Los dos procesos se complementan y crean un paisaje complejo que atesoro".
"Primavera, verano,otoño... Y yo continuaba haciendo espaguetis. Como si fuera un acto de venganza. (...)
Durum semolina.
Un trigo dorado que crece en los campos de Italia.
Los italianos se habrían quedado estupefactos si hubieran sabido que lo que exportaban en 1971 no era más que soledad"
En japonés, la letra q y el número 9 son homófonos, los dos se pronuncian kyu, de manera que 1Q84 es, sin serlo, 1984, una fecha de ecos orwellianos. Esa variación en la grafía refleja la sutil alteración del mundo en que habitan los personajes de esta novela, que es, también sin serlo, el Japón de 1984. En ese mundo en apariencia normal y reconocible se mueven Aomame, una mujer independiente, instructora en un gimnasio, y Tengo, un profesor de matemáticas. Ambos rondan los treinta años, ambos llevan vidas solitarias y ambos perciben a su modo leves desajustes en su entorno, que los conducirán de manera inexorable a un destino común. Y ambos son más de lo que parecen: la bella Aomame es una asesina; el anodino Tengo, un aspirante a novelista al que su editor ha encargado un trabajo relacionado con La crisálida del aire, una enigmática obra dictada por una esquiva adolescente. Y, como telón de fondo de la historia, el universo de las sectas religiosas, el maltrato y la corrupción, un universo enrarecido que el narrador escarba con precisión orwelliana.
"Para tratar con cosas insanas, las personas tienen que estar lo más sanas posible. Ésa es mi teoría. Lo que es tanto como decir que los espíritus insanos necesitan también, por su parte, cuerpos sanos. Dicho así, puede sonar paradójico. (...) Lo sano y lo insano no se hallan en polos opuestos. Tampoco se enfrentan entre sí. Se complementan mutuamente y, en algunos casos, pueden contenerse mutuamente de forma natural."