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sábado, 25 de agosto de 2012

158/365 fuera

Temes a la imaginación. Y a los sueños más aún. Temes a la responsabilidad que puede derivarse de ellos. Pero no puedes evitar dormir. Y si duermes, sueñas. Cuando estás despierto, puedes refrenar, más o menos, la imaginación. Pero los sueños no hay manera de controlarlos. 
Haruki Murakami  

De esa vida fuera de lugar, donde los horarios asfixian y el espacio  por muy desbordado que sea, siempre me  provoca  magulladuras. 
De ahí escribo hoy, recordando que el 3 de septiembre (casi para mi cumple nº 30, qué ironía), sale en castellano, gracias a Tusquets, "Baila Baila Baila" de Haruki Murakami. Según mis cuentas sería un spin-off de la Trilogía de la Rata, la novela nº 4.  Solo decir que con "Hear the Wind Sing" me desperté empapada de lágrimas, que con "Pinball 1973" sentí escalofríos y que "La Caza del Carnero Salvaje" (que leeremos en reloaded pronto por twitter) es ha sido mi primer y eterno amor murakamiano.

Sin más  derrape nostálgico, os dejo la portada española de "Dance dance dance". 
¿Os gusta?

Murakami, "Baila, baila, baila", Tusquets 


***
estoy hecha un puzzle

ahora entiendo al Rata, todavía más
en el umbral de los 30
bañada en la semi:transparencia 

lunes, 13 de septiembre de 2010

Jazz, novela bajo el brazo y néctar de líbido. Reseña de "Kafka en la orilla" de Haruki Murakami.

Un libro que lo revuelve todo. Lectura que no hace más que dar comienzo a más preguntas y no responder a ninguna. La sonata a los gatos, poema de mar y arena, oda a tensión sexual medio_resuelta y el refrán la tormenta de anguilas. Vamos, una paranoia surrealista al puro estilo de Murakami.

Os puedo citar la sinopsis,  al puro tono informativo pero en realidad, siempre pienso que no es lo más adecuado cuando se trata de obras de "Harukami". Imposibles de resumir. Cada uno vive su novelas a su manera. Crean un ambiente, leídas en un momento adecuado - consiguen hechizar la mente de su lector. Por eso siempre dudo si reseñarlas. Pero vamos, esta vez:  reseña y sinopsis.

Kafka Tamura se va de casa el día en que cumple quince años. La razón, si es que la hay, son las malas relaciones con su padre, un escultor famoso convencido de que su hijo habrá de repetir el aciago sino del Edipo de la tragedia clásica, y la sensación de vacío producida por la ausencia de su madre y su hermana, a quienes apenas recuerda porque también se marcharon de casa cuando era muy pequeño. El azar, o el destino, le llevarán al sur del país, a Takamatsu, donde encontrará refugio en una peculiar biblioteca y conocerá a una misteriosa mujer mayor, tan mayor que podría ser su madre, llamada Saeki. Si sobre la vida de Kafka se cierne la tragedia -en el sentido clásico-, sobre la de Satoru Nakata ya se ha abatido -en el sentido real-: de niño, durante la segunda guerra mundial, sufrió un extraño accidente que lo marcaría de por vida. En una excursión escolar por el bosque, él y sus compañeros cayeron en coma; pero sólo Nakata salió con secuelas, sumido en una especie de olvido de sí, con dificultades para expresarse y comunicarse... salvo con los gatos. 

Delicioso, sombrío, inclasificable - así me pareció "Kafka en la orilla" de Haruki Murakami. Un libro que empecé a leer hace un par de años en versión inglesa pero lo dejé ... ya que no me "hacía hueco" en su densidad. Lo pillé hace unos meses en el mercado de Sant Antoni, a un precio de risa... de 5 euracos - me miraba esa versión "de bolsillo" con esos ojos de gato, mirada penetrante de color verde botella. 


Llegó su turno. Y gracias a ... mi perspicacia, esta vez ha sido sumergirme en ese tocho de 700 páginas durante una semana y revolcarme en las constantes paranoias, mundos parelelos, lados oscuros y realidades hipotéticas. Cuesta cogerle truco a este librachón, hay que reconocerlo pero una vez hidratada por la ola fresca de este genio de literatura japonesa contemporánea... hmmm... no lo pude soltar. Se me hizo cuesta arriba a los 600... cuando el libro de Murakami desciende por senderos más oscuros de soledad, culpa y nostalgia.


 Dicen por ahí, que con Murakami no hay tonos intermedios: uno o le quiere o le odia. Yo, aparte de tener una relación muy especial con su obra... le aprecio mucho. Me gusta este autor, sobretodo, por la ambigüedad de cada de sus frases, por la profundidad que encierra en lo banal y superficial. Tiene un don. En "Kafka en la orilla" también tendremos tan típica para las obras de Murakami: la soledad y sus monstruos, el desencadenante de la locura y el catarsis. Esta vez también - tuerce, desmiembra y no recompone. Nos perderemos más que una vez, cada uno elegirá uno de los dos "streams" argumentales: el de triste Kafka y el desenfadado Nakata. Me ha encantado esta historia que nos lleva a la piedra de la entrada, escrita a dos voces distintas. 

 Recientemente leí  "De qué hablo cuando hablo de correr"  de Murakami y  aunque no me gustó demasiado.... su lectura me dio pistas sobre la posible fuente de sus inspiraciones. Como un cuerpo tan sano y deportivo puede parir prosa tan sur-real, tan torcida, preguntará más que uno y yo también me preguntaba  a mi misma... Pues tenemos aquí el quid de la cuestión, creo que justo esta disciplina de deportista, la actitud de apretar hasta el limite y de ponerse siempre "sur", por encima de lo cotidiano y de lo aceptable es lo que hace/hizo este autor. Al limite y "por encima" ha crecido este fenómeno tan apreciado. 

Siempre me emborracho con sus "idas de olla" y así ha sido esta vez también.  Casi se me olvida.. literatura, música, deporte, gatos y pescado. El mix murakamiano nunca decepciona.