domingo, 23 de septiembre de 2012

167/365 hoy no cogeré escaleras mecánicas

Subiré a pie, peldaño por peldaño. Rebobinaré películas a mano, salpimentaré mi velada con un sonido limpio procedente de tocadiscos. Me doy cuenta que lo analógico me empuja hacia paciencia, creatividad, humildad y paz...

Libro-homenaje a Kodak Instamatic... La cámara-dinosaurio en la que se basa vuestro instagram. 

Pasada semana leí una noticia atroz:


El fabricante japonés Fujifilm dejará de producir en marzo de 2013 los rollos tradicionales para película de cine, después de casi ocho décadas en ese negocio, para concentrarse en lo digital.

Habrá que hacer reservas de carretes, ya que la situación de laboratorios de Kodak tampoco sonríe optimista. Nos ofrecerán substitutos a precio de oro como se hizo en caso de filmes para Polaroid. 
Los guardianes del pasado, las memorias de mi juventud pronto se convertirán en objetos de lujo,
en artefactos de reducido alcance. Tengo miedo.

Hace tiempo escribía en un post ingenuo: Pliego mis pantallas y crezco mi vida en analógico... de descanso de teclas. 

Ahora sé que la extinción de lo analógico es inevitable. No, el futuro no será analógico, (muy al contrario de lo que anuncia Lomography), el futuro nuestro será dominado por pantallas táctiles, ya ni siquiera se nos ofrecerán botones... Una marea de información redundante inundará nuestras casas.

Dentro de esa marabunta de señales digitales, saco la cabeza y recuerdo la sensación de vivir el efecto apagón que se da en la pausa publicitaria de la recién estrenada serie televisiva en NBC: "Revolution". 

Por un día sin pantallas, por un milagro. 

¿Qué pensáis vosotros? ¿Tiene la chispa analógica cabida en nuestro futuro...?

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